viernes 28 de agosto de 2009

Cuando la Paltrow bloguea

La relatividad es algo que me entretiene en extremo. El hecho de que tú, él, ella o yo hagamos algo no tiene el mismo valor general a que lo haga alguien más, de más renombre, que sea más reconocido, más global.

Y si hablamos de blogs, el asunto pica y se extiende. Es bien sabido que hay muchos blogs especializados hechos por celebridades. Música, consejos y demás temas habitan en la web y son posteados (al menos eso nos hacen creer) por la delicia de los paparazzi.

Ahora, hay blogs de blogs. Uno de los más cautivadores es el de Gwyneth Paltrow. Delicioso en extremo y encantador a primera vista. Al entrar, el sitio nos invita a "cultivar nuestro aspecto interno", seguido de seis elementos: Cocinar, Ir, Obtener, Hacer, Ser y Ver. Todo en colores pasteles, todo muy limpio, todo muy chic, todo muy Paltrow.

La sección de cocina está aderezada con recetas para todos los gustos, dietas DETOX y demás delicias gastronómicas. Son asiduos colaboradores en esta sección chefs reconocidos (amigos de Gwyneth) que prestan sus recetas para los lectores. Además, por su fuera poco, se pueden conseguir videos donde la mismísima Paltrow cocina (grrrrrrr)... y todo se ve tan encantadoramente perfecto.

Desde Ir, hasta Hacer, la actriz habla de sus viajes y recorridos por los sitios más "It" del globo. Digo, si ella no tiene el dinero para viajar, ¿entonces quién? La sección Obtener ha dejado un profundo sentimiento en mi corazón, ya que Gwyneth postea consejos sobre moda, piezas para comprar, y a veces ella misma modela... ¡y viste las piezas que recomienda!

Ser y Ver son más holísticos. Aquí se pueden encontrar consejos del mismísimo Deepak Chopra, hasta recomendaciones musicales de Samantha Ronson y otros personajes que son amigos de la actriz. Y para colmo, su "blogcito" puede ser leído en español o inglés. Es bien sabido por muchos que Gwyneth pasó gran parte de su adolescencia en España, y que habla (y escribe) español fluídamente, con un acento español sumamente encantador.

... La relatividad es algo serio. No es lo mismo que cualquiera de nosotros bloguee, a que bloguee Gwyneth Paltrow.


Tokio


miércoles 26 de agosto de 2009

Querido karma


Te dedico estas líneas a tí, mi querido y caprichoso karma. Tú, con tus desvaríos de divo insaciable, juguetón y prepotente, que te paseas por la delgada línea del bien y el mal, al mejor estilo de la Wintour.

Desde hace años siento tu inequívoca presencia. Secundas mis pasos, los vigilas celosamente, y cuando siento que me estás descuidando, en ese precíso momento dejas un recordatorio de tu enorme presencia y poderío.

Yo, fiel creyente tuyo, me gustaría encenderte velas de vez en cuando. ¿Pero dónde puedo comprar estatuillas o estampitas tuyas? Te diré que, aunque no te vea, sigo tu filosofía.

Tus travesuras no siempre me causan gracia, digo, ¿qué fue esa llamada de Tonio de hace una semana?... ¿Te entretuvo mi sobresalto?, ¿eh? Sin contar las palabras que vinieron en esa conversación: que si quería verme, saber cómo estaba, etc, etc, etc... y muchas otras cosas más que no debería decir un hombre que, ahora, está casado.

Pero vamos, ¿quién de los presentes no sabe el efecto que él causa en mí? Con perfecto conocimiento de eso, te aprovechaste, y no sólo te provocó hacer la conversación más intensa, sino que en plenas vacaciones, moviste tus piezas para que el niño Tonio viniera a Caracas, para "conversar y recordar viejos tiempos".

Ahora no duermo, mientras cuento los días (sí, soy masoquista). Pero aun así, te adoro querido karma.


Tokio

Pd: eres una perra ¬¬



lunes 17 de agosto de 2009

Tacones que infunden respeto


Lo confieso. Tengo una obsesión con los stilettos. Me parecen tan gráciles, femeninos y con una fortaleza inconmensurable, que no puedo evitar voltear cuando veo a una niña portando tales piezas por la calle. Y es que, estos simbolos fálicos, que representan tortura y dolor para algunas, para mí se han convertido en una delicia visual.

"Es que me duelen mucho", me confesó una compañera de trabajo cuando la cuestioné sobre su uso no frecuente de tacones altos. Ante tal oración, estuve a punto de abofetearla, pero me contuve. Sólo le dije: "Si Gisele puede, todas pueden", pero claro, mi mente obvió un pequeño detalle: Gisele es una diosa, las demás son mortales.

Pero existe una pequeña sutileza entre simplemente ponerse tales artilugios, y saber llevar a cabalidad algo que , puede fácilmente, convertirse a un arma de destrucción masiva. Esto me recuerda a una niña preciosa, espigada, ataviada con una falda lápiz a cuadros y una camisa de satén blanca. Era simplemente imponente, salvo un pequeño detalle: el sonido de sus stilettos retumbaba por todo el Tolón. Todo el mundo volteaba a verla. Los hombres (machos) la veían como un filete andante, los otros (no tan machos, entre los que me cuento), la veíamos con cierta mueca de rechazo, como diciendo: "hija, ¿qué haces?".

Ni hablar de las que caminan con las piernas separadas, porque creen que portan Nike's. No, el garbo se enarbola al andar con las piernas juntas, una delante de la otra. Casi a paso militar, pero femenino, coqueto.

Otro ejemplo (un tanto burdo) del respeto que infundan los tacones son las Drags. Jamás en la vida me metería con uno de esos personajes de la noche. No sé si soportaría tanto veneno. Simplemente les tengo mucho respeto a estos seres que, si bien muchos no han escuchado mencionar a Bottega Venetta o Christian Louboutin, se han amaestrado a sí mismos para usar tacones con cierta pericia.

Tal abominación no me causa placer ni gozo. No. Pero hay que reconocer que ver a un hombre, vestido de mujer, doblando a Vicky Karr y portando tacones, genera una risa desternillante. Más si uno de esos, después del show, tras haber ganado grita: "¿¡Dónde están mis riales!?.. ¡Cuidado con mi maleta, ladronas!".

Y así, pasan estos días de lluvia imparable en la ciudad de Caracas. Se inundan las calles, la gente se llena de pánico y los niños bien buscan refugio en locales cálidos y llenos de gente bella. Pero allí, en esos espacios repletos de hipocrecía, amistades fingidas e intereses ocultos, siempre verás pasar a una mujer con cierto halo de encanto celestial, que al caminar emite un ligero sonido que infunde respeto, y hace que todos los presenten volteen a verla. Algunos le ven las nalgas y los senos, otros miramos más abajo y vemos el color, el material, el centimetraje del tacón. Prodablemente no sean Manolo's, ni sea Carrie Bradshaw la portadora, pero vaya que es una delicia presenciar tal espectáculo urbano.


Tokio


lunes 3 de agosto de 2009

Ella y aquella


- Ella es una de esas niñas que desea, desesperadamente, ser el centro de atención. Aquella se conforma con brillar en una esquina, en una pecera... en donde sea, pero brillar al fin.

- Ella aplicó para un puesto de importancia en una revista reconocida. ¿Sabes por qué no te llamaron? Porque tienes "currículo insuficiente". Aquella por lo menos tiene una carrera, pero ¿una vida? Tal vez.

- Ella jura que ser bipolar es "chic". Pero vamos, ¿quién dijo que tener un desorden psicológico está de moda? Aquella se limita a esconderse en su propio caparazón y salir, cuando la ocasión lo amerita.

- Ella baila reggaeton sobre las mesas cuando está borracha... porque no hay nada mejor para demostrar que eres fácil que exhibir tu alto estado etílico. Aquella es much0 más "recatada" en ese sentido. Gracias a Dios es un poco comedida.

- Ella no tiene amigos, sólo esclavos patéticos. Aquella, por muy amiga que crea ser, es uno más de esos lacayos.

- Ella es un novio al romper, hasta las "amistades" que tiene... "Devuélveme todas las películas que te he prestado. Por favor". Que infantil, ¿verdad? Aquella está un poco más crecida en este aspecto. Demasiado, diría yo.

- Ella ha asumido que, para ser libertina, hay que ensuciar cada rincón de los hoteles de esta ciudad. Aquella por lo menos se da su puesto... claro, mientras no se deje influenciar por ella.

- Ella es una mera creación. Alguien sin identidad propia. Un panfleto. Un libreto. Un folleto triste. Aquella es una creación igual, es como una de esas películas en las que te sales a mitad de función, porque ya sabes cómo terminará.

- Ella no dudaría en traicionar a cualquiera por alcanzar lo que quiere, porque para ella "el fin justifica los medios". Aquella cree en la misma filosofía, aunque dice ser "zen".

- Ella compra carteritas baratas en mercaditos de Londres, que luego perderá en cualquier antro de mala muerte. Aquella compra los mismos bolsos, pero en Argentina. ¿Y mi Bottega?, ¿mi Prada?, ¿Hermès?

- Ella jura ser una celebridad, una diosa. ¿Acaso olvidaste que la gente miente por piedad? Aquella sólo la mira, manifestando de manera introspectiva: "Por Dios...".

Aunque tengan de seguidores a una horda de púberes imbéciles, aunque crean que están revolucionando Venezuela, aunque exista la falsa aclamación... al final... ¿qué son fuera de este país?

Si sólo el viento les responde a esa pregunta, es porque son eso. Nada. Nadie. O mejor dicho, simplemente son: "Ella y aquella".


Tokio