Quisiera decir que mi vida es extremadamente fabulosa (término prostituído recientemente), vanal, caprichosa y snob. Lamentablemente no siempre lo es. Supongo que vivir en un país en vías en desarrollo (espero pronto no sea así) me incluye automáticamente en la lotería las calamidades, mala fortuna y sucesos inesperados.
Todo empezó el viernes, día aparentemente normal. Una serie de reuniones, un Nescafé, terminar las notas pautadas para ese día y listo, al mundo exterior. Mis amigos propisieron ir a Sake, yo por otro lado tenía pensado pasar tiempo de calidad con Cer*. Mensajes respectivos y, al momento de ultimar con mi chico, me dijo que se sentía algo indispuesto (malestar general o qué se yo) y que se quedaría en casa. El caso es que opté por el plan B. Me vestí y me encontré con mi equipo de la perdición en el sitio pautado... ¿La sorpresa? A los pocos minutos llegó Cer*. Pensé que haría una escena o lo llamaría para conversar del asunto. Ni pendiente, apliqué magistralmente la ley del hielo, estuve en el sitio como dos horas viendo cómo pinchaba un amigo y luego me fui a casa.
El sábado desperté con el sonido de los pájaros... sí, porque ahora tengo un nido cerca de mi ventana. Al encender el celular constaté la lluvia de mensajes de Cer* alegando una serie de cosas sin sentido. Que se sentía solo o algo así. Las prioridades cambian mi estimado, y tristemente creo que no has entendido que eres un complemento, no algo principal. Como diría Samantha: "I love you, but I love me more".
Ese día decidí ir de compras, Maquiavelic D* me acompañó a lo que fue un día delicioso entre muchas tiendas. Sí, frivolo... pero muy productivo para mi. Luego, cuando nos disponíamos a almorzar, vino otra sorpresa, alguien del pasado que se suponía estaba fuera del país estaba de regreso en Caracas, y no sólo en esta ciudad, sino que había optado por ir almorzar al mismo sitio. El momento fue súper incómodo pues no me quedó otra opción que invitarlo a la mesa. Luego de aquel momento llamó mi madre para darme una noticia nada agradable: una de mis hermanas mayores fue diagnosticada con un linfoma. Tal información me dejó sin palabras en aquel momento y sumamente pensativo en estos días.
El domingo intenté descansar, sin embargo una llamada de Cer* irrumpió en lo que hasta ese momento era un día tranquilo. Supuestamente él debíamos hablar, yo la verdad, con todas los pensamientos que asaltaban mi mente no estaba para una carga emocional adicional. Sin embargo, le dije que se acercara para hablar, si era lo que quería.
Llegó y empezamos a conversar, nos dijimos muchas cosas, soltó una serie de pensamientos que desconocía y gracias a eso me di cuenta que las cosas no estaban tan bien como pensaba. Luego de su descarga simplemente le dije una palabra: "Comunicación". Cualquiera que sea tu estado lo mejor es hablarlo, para eso compartimos un nexo emocional que se supone está por encima de muchas otras cosas. Digo. Luego del momento tan tenso no hubo ninguna solución aparente, simplemente, por ahora, las cosas están bastante tensas, aunque tienen solución.
Del resto la semana ha aguardado para mi las siguientes sorpresas:
1) Me chocaron. Saliendo del Tolón el lunes, un chicuelo como de 5 años con una camioneta enorme. El escándalo fue de proporciones bíblicas. El padre del muchacho se responsabilizó por todo y pagará los daños materiales y psicológicos.
2) Estuve de incógnito en cierta fiesta y pasaron muchas cosas interesantes... no comentaré nada al respecto. Hahaha.
3) Cy*, un amigo parisino que diseña para Christian Lacroix, viene a Caracas a visitarme... y yo montado en este Train Wreck.
4) Conocí al presidente... es HORRIBLE en TV, pero es ESPANTOSO en persona.
5) Una de mis tarjetas de débito desapareció y en mi propia casa... afortunadamente las de crédito no les dio por irse de mi lado.
6) Ara*, una muy buena amiga, perdió su bebé.
... y hoy es jueves. No quiero imaginar lo que vendrá en las próximas horas.
Tokio
Todo empezó el viernes, día aparentemente normal. Una serie de reuniones, un Nescafé, terminar las notas pautadas para ese día y listo, al mundo exterior. Mis amigos propisieron ir a Sake, yo por otro lado tenía pensado pasar tiempo de calidad con Cer*. Mensajes respectivos y, al momento de ultimar con mi chico, me dijo que se sentía algo indispuesto (malestar general o qué se yo) y que se quedaría en casa. El caso es que opté por el plan B. Me vestí y me encontré con mi equipo de la perdición en el sitio pautado... ¿La sorpresa? A los pocos minutos llegó Cer*. Pensé que haría una escena o lo llamaría para conversar del asunto. Ni pendiente, apliqué magistralmente la ley del hielo, estuve en el sitio como dos horas viendo cómo pinchaba un amigo y luego me fui a casa.
El sábado desperté con el sonido de los pájaros... sí, porque ahora tengo un nido cerca de mi ventana. Al encender el celular constaté la lluvia de mensajes de Cer* alegando una serie de cosas sin sentido. Que se sentía solo o algo así. Las prioridades cambian mi estimado, y tristemente creo que no has entendido que eres un complemento, no algo principal. Como diría Samantha: "I love you, but I love me more".
Ese día decidí ir de compras, Maquiavelic D* me acompañó a lo que fue un día delicioso entre muchas tiendas. Sí, frivolo... pero muy productivo para mi. Luego, cuando nos disponíamos a almorzar, vino otra sorpresa, alguien del pasado que se suponía estaba fuera del país estaba de regreso en Caracas, y no sólo en esta ciudad, sino que había optado por ir almorzar al mismo sitio. El momento fue súper incómodo pues no me quedó otra opción que invitarlo a la mesa. Luego de aquel momento llamó mi madre para darme una noticia nada agradable: una de mis hermanas mayores fue diagnosticada con un linfoma. Tal información me dejó sin palabras en aquel momento y sumamente pensativo en estos días.
El domingo intenté descansar, sin embargo una llamada de Cer* irrumpió en lo que hasta ese momento era un día tranquilo. Supuestamente él debíamos hablar, yo la verdad, con todas los pensamientos que asaltaban mi mente no estaba para una carga emocional adicional. Sin embargo, le dije que se acercara para hablar, si era lo que quería.
Llegó y empezamos a conversar, nos dijimos muchas cosas, soltó una serie de pensamientos que desconocía y gracias a eso me di cuenta que las cosas no estaban tan bien como pensaba. Luego de su descarga simplemente le dije una palabra: "Comunicación". Cualquiera que sea tu estado lo mejor es hablarlo, para eso compartimos un nexo emocional que se supone está por encima de muchas otras cosas. Digo. Luego del momento tan tenso no hubo ninguna solución aparente, simplemente, por ahora, las cosas están bastante tensas, aunque tienen solución.
Del resto la semana ha aguardado para mi las siguientes sorpresas:
1) Me chocaron. Saliendo del Tolón el lunes, un chicuelo como de 5 años con una camioneta enorme. El escándalo fue de proporciones bíblicas. El padre del muchacho se responsabilizó por todo y pagará los daños materiales y psicológicos.
2) Estuve de incógnito en cierta fiesta y pasaron muchas cosas interesantes... no comentaré nada al respecto. Hahaha.
3) Cy*, un amigo parisino que diseña para Christian Lacroix, viene a Caracas a visitarme... y yo montado en este Train Wreck.
4) Conocí al presidente... es HORRIBLE en TV, pero es ESPANTOSO en persona.
5) Una de mis tarjetas de débito desapareció y en mi propia casa... afortunadamente las de crédito no les dio por irse de mi lado.
6) Ara*, una muy buena amiga, perdió su bebé.
... y hoy es jueves. No quiero imaginar lo que vendrá en las próximas horas.
Tokio


