jueves 31 de julio de 2008

Sobredosis

"Los que no saben besar, no saben de lo que se pierden"
Tomima Edmark


Nunca desestimes el poder que posee un beso, hacerlo sería caer en craso error. Esa manifestación de afecto, por demás expresiva y variopinta, es una de las que nos diferencia como seres humanos, seres pensantes en búsqueda del bienestar, la satisfacción y el placer.

He probado muchos, buenos y malos (desgraciadamente). No me considero un experto en la materia, pero, reconozco un buen beso cuando me lo dan, presencio o veo en TV. Probar y practicar me ha ayudado a establecer comparaciones. Cer* sabe besar, gracias a eso podemos pasar horas en ese "plan", explorando y degustando el uno del otro.

Pero... ¿qué sucede cuando, la persona objeto de tu afecto, no sabe manifestarlo así... con un beso? Hecatombe, cataclismo, horror.

Hace algunos años llegó alguien a mi vida sumamente interesante, hermoso de cuerpo y alma... lo que muchos llamarían un ser de luz integral. Sus demostraciones de afecto por demás ingeniosas me tenían en las nubes, su respeto y admiración eran dignos de todo un caballero, de un príncipe, uno de esos que ya no existen (casi). Mes y medio saliendo y, dentro de todo aquel proceso de cortejo, de cumplidos extremos a diarios se me había pasado un pequeño detalle: jamás le había un beso. Error garrafal.

No sé si era por mis múltiples ocupaciones estudiantiles o su incipiente trabajo como creativo en cierta agencia publicitaria. Lo cierto es que, aquello jamás había sucedido. Yo, iniciando una nueva fase en mi vida (supuestamente), intentaba no forzar situaciones, es decir, dejar que todo siguiera su curso. Tomando ese principio, simplemente aquello del beso no había sucedido aún.

Cierta noche, luego de una agradable cena con vino, velas y demás parafernalia romántica, llegó el momento tan ansiado. Ese acercamiento íntimo, esa expresión de afecto. Recuerdo que esa mañana había leído que la reacción química producto de un beso (uno bueno) era tan fuerte que producía una sensación similar a consumir anfetaminas o, incluso, podía causar desmayos. Llegado el beso, durante y al terminar el mismo me quedaron varias interrogantes... ¿Quién se llevó mis anfetas? ¿Dónde está mi desmayo?... ¿Y mi sobredosis?

Era evidente mi desconcierto, se suponía que debía estar extasiado, absorto en un universo dual de lujuria. No fue así. Había mucho afecto, sí, cariño y deseo, también, pero si no sabes besar pequeño saltamontes, ¿cómo puedo confiar que serás bueno en el resto de tus artes?

Salí de aquel sitio casi despavorido pero con una sonrisa disimulada. Mi acompañante manifestó: "Espero volverte a ver pronto"... Yo fui por demás hipócrita: "Yo también cielo" (traducción: that's not gonna happen).

Desde entonces me he vuelto más... digamos... selectivo. Me dedico a catar primero, no dejo pasar tanto tiempo, que el torrente de emociones me cegue y, por encima de todo, casi que beso en la primera cita, o mejor dicho, desde que pasan por mi o paso por alguien (hahaha).

Puede que sea una evidente demostración de que me he vuelto más tórrido, libidinoso o simplemente estoy un poco desesperado, sin embargo, la triste realidad no es que hay besar muchos sapos para encontrar el que por fin se transformará en el tan añorado príncipe azul... NO... Si me preguntan, creo que hay que besar muchos sapos para, por fin, encontrar uno que bese bien. Lo demás es ganancia.


Tokio

PS:
se reservan los derechos de autor. No tengo nada que ver con Eddie Santiago.

3 Han visitado Tokio:

Reina dijo...

El beso es lo más importante en una relación (o al menos en el comienzo de una). Olvídate del sexo, sin beso bueno no hay sexo, ni malo ni bueno.

Además esa sensasión que tienes los 30 segundos antes de besar a alguien que te gusta mucho mucho por primera vez es ... oh gosh. too much.

(K)

Luchi*cha dijo...

HAHAHAHAHA El PS! xD Gosh!!!

Cuando regreso de las citas, una amiga siempre me pregunta: ¿Qué tal besa? Y yo siempre contesto que divino... Ya lo ha dejado de hacer, pero es que su última respuesta a mi repuesta fue: "Coño, pero para tí todo el mundo besa bien".

Yo me preguntaba: ¿Será que he tenido suerte o es que no sé besar?

Eso fue hasta hace un mes, cuando efectivamente el niño era demás de lindo, kind, caring y todo lo positivo que se pueda ser en la vida (menos hiv+ -chiste pesado-); pero a la hora de besar podía sentir que su lengua cepillaba mis dientes y sostener ese momento se me hacía irritante, porque aún y cuando trataba de jugar con ella para que fuese agradable, me perdía en el proceso.

Tienes toda la razón.

HugZ

Luchi*cha

MR style dijo...

i agree with kiss is so important !! i miss kissin btw :(