domingo 27 de abril de 2008

¡Ayúdame!


"Me gustaría contar contigo siempre... Creo que de esto puede salir algo muy especial"
Palabras de FM - 17 de septiembre de 2006


A veces quisiera creer en aquello de "la otra mitad", no sé, sería algo sumamente práctico, sublime, en fin... Un incentivo real. Eso me sucedió cuando conocí a Fa!, que para efectos de este relato será FM. ¿Quién no tiene cierta fascinación por los hombres maduros, exitosos y que destilan seguridad y encanto? Yo me anoto en esa lista y me declaro culpable.

Lo conocí en una fiesta que dio el amigo de un amigo (típico), de esas donde hay tanta gente que a la final terminas conociendo personas que, de otra manera, jamás habrías conocido, y cuando hablo así me refiero a las vías regulares. Al verlo supe que lo había visto en otro lado, claro, el noticiero de un conocido canal de televisión abierta, los sorteos de una lotería... En fin, pare usted de contar.

Asumí mi pose de "no me interesa nadie". Me senté en una silla a conversar con algunas personas que desde hace tiempo no veía, campaneando mi trago, lanzando miradas de vez en cuando y ensortijando mi cabello (haha, kidding). Entre charla y charla, sin darme cuenta, ingresé a la conversación de "los maduros", ellos hablaban de sus esposas, los niños, las cuentas, las casas, lo bien que limpia la servidumbre, entre otras cosas aburridas. Hice mi gesto característico de desaprobación y me teletransporté a otro sitio.

Al poco rato Jax (un amigo) me presentó con este señor de los medios. Fue sumamente incómodo, se notaba cierta ansiedad, nerviosismo, tensión en aire y ese ambiente extraño cuando alguien quiere conocerte usando a otra persona. Qué más da. "Mucho gusto, mi nombre es Tokio Japón (nombre y apellido), ¿y cómo te llamas?". "Mi nombre es FM -dijo el chico-, probablemente me has visto por ahí". "Es probable... ¿No eres tú el de una publicidad de jabón para lavar?", dije con cierto tono burlón. Sobrevinieron las risas. "Me caes bien - dijo él- ¿Quieres sentarte a conversar?", y nos sentamos.

Entre la multiplicidad de temas que desarrollamos sentía las dagas atravesando mi humanidad. Es decir, ¿me había llevado acaso el-premio-gordo sin saberlo? Había que esperar los sucesos que estaban por venir. Jax se acercaba a ratos a preguntar cómo estaba todo, soltar uno que otro chiste, bromear con respecto a cómo nos estábamos llevando y se iba, dejando a su paso una estela de silencio que sobrevenía con el cambio de tema.

"¿Quieres salir al balcón?" -preguntó FM- "Dale, salgamos", respondí rápidamente. Las miradas acusivas prosiguieron, mínimo pensaban que optaríamos por el quick-make-out; pero no, no era la noche más indicada para dejar ver todo mi repertorio. Además, aquella noche estaba en plan de santidad.

"¿Qué opinas de las relaciones?", preguntó FM. "Mira, para mi fortuna o desgracia me ha tocado de todo un poco, creo que el resultado es cierto fortalecimiento, digo, aprendes a lidiar con muchas cosas y se obtiene demasiado aprendizaje, digo, si eres capaz de extraerlo", increpé con severidad y sin vacilación alguna. "Vaya, chico listo, pienso igual que tú", manifestó aquel señor que se aproximaba a las cuatro décadas (¿esta no es la letra de una canción?), mientras emitía bocanadas de humo producidas por el cigarro que estaba fumando.

Al caer el velo de la medianoche me dispuse a abandonar la fiesta ya que, por muy extraño que parezca, no quería averiguar qué depararía la noche después de las doce campañadas. FM se ofreció llevarme, a lo cual respondí con un NO rotundo. Le dije que ya venían a buscarme. Esperó a que abordara mi taxi al frente del edificio y luego se fue él.

Días después (dos para ser exactos) recibí un mensaje cuyo número no estaba dentro de mi libreta de contactos. Era FM, le había quitado mi número a Jax. "Espero me aceptes una invitación a tomar un café, no sabes cuánto me agradaría", dijo FM; "Por supuesto, con todo gusto. Si me respondes una pregunta. ¿Cuánto te costó mi número? Digo, porque Jax no hace nada gratis", pregunté, "Bueno, salió barato, tuve que comprarle un juego que quería de 360" (hahaha), respondió FM. Vaya, mi número por un videojuego. Eso es algo nuevo... Al menos se está esforzando.

Llegado el día fuimos a Coffee & Art, sitio poco adecuado para alguien que no desea ser visto en público. En fin. Después de una larga conversa, miradas y todo lo que se supone debe pasar entre dos personas que se "atraen", lanzó la pregunta -cliché- de rigor: "¿Qué te gusta en el sexo?". "Son muchas las cosas que me gustan, fascinan o encienden... Pero no soy de pregonar, prefiero poner en práctica", respondí. Aquello bastó para que, en un dos por tres, el niño pagara la cuenta y decidiera emprender la veloz partida conmigo. Destino: su apartamento.

Luego de atravesar la intrincada seguridad y solitud característica de los apartamentos ubicados en las terrazas de Caracas, lidiar con la mirada inquisidora del vigilante de turno y esperar el ascensor, llegamos a lo que FM llamaba "hogar": Cuatro paredes con decoración minimalista y una cama King Size. Lo vi todo. Esto era un matadero high class, y yo era la víctima número 1.000 (¿me darían un premio?).

Acto seguido hubo unas pocas palabras, cuando me precaté ya nos estábamos besando en el sofá de la sala. Nos desnudamos ahí y pasamos a la habitación, entre caricias, besos, recorridos salvajes de lengua. No puedo negar que era bueno en lo que hacía. El roce de nuestros cuerpos desprendiendo calor era intenso, ardiente y sin control. Recuperábamos el aliento en ciertos espacios de tiempo, para luego proseguir en lo nuestro.

En cierto instante manifestó su fascinación hacia mi persona y que, respetando mis deseos, desearía seguirme viendo (traducción: quiero algo contigo). No dije nada, sólo lancé una sonrisa a medias y le di un pequeño beso. FM rompió con aquel momento y me llevó a su estudio, así, desnudos como estábamos. Al abrir la puerta el asombro recorrió todo mi cuerpo como pocas veces, una sensación de inmemso desagrado se dejó ver en mi rostro... (Favor poner la canción ícono de la película Psicosis, please).

La biblioteca de aquel estudio no estaba llena de cualquier clase de libros, no, el Kamasutra, Moby Dick y los libros de García Márquez brillaban por su ausencia. Hasta hubiese preferido los de Harry Potter y Narnia. No, nada eso. Aquellos estantes que contemplaban mis ojos estaban llenos de libros de AUTOAYUDA. Todos ellos, en serie, ordenados por orden alfabético... ¡Y HASTA ESTABA "THE SECRET"! Esos estantes gritaban claramente ¡Ayúdame! ¿Hay alguna salida de emergencia?, ¿O debo saltar al vacío?.

Aquella visión me dejó frío por unos cinco minutos. Tuve que mentir: "Vaya, qué colección tan buena". "Pues sí -dijo FM-, me faltan algunos títulos, pero ahí voy". No estaba preparado para lo que seguiría a continuación, FM me tomó de la mano y dijo: "Sabes, me gustaría contar contigo siempre... Creo que de esto puede salir algo muy especial. Sé que acabo de conocerte, pero me inspiras algo puro y tierno".

¡LOOOOOOCOOOOOO!

Lo conocí hace escasas horas, ¿y ya me está proponiendo matrimonio? Esto ameritaba una huída rápida y veloz como nunca antes se ha visto. "Ya veremos cómo marchan las cosas", dije. Dios, necesitaba una frase que me diera tiempo, y fue lo mejor que salió ¿Está bien?, creo que sí, FM sonríe, pica un ojo y se dispone a salir de la habitación conmigo. ¿Dónde está mi ropa?

Se ofreció a llevarme otra vez, y si quería safarme sin dejar rastro no podía dejar que este "psycho" supiera el sitio de mi residencia. Le dije que iba a comprar algunas cosas personales, si quería que podía dejarme en el Farmatodo más próximo, y así fue. Un piquito en la boca y ¡PARTIDA! Tokio a la cabeza.

Lamento haber aplicado aquello de: "No me llames, yo te llamo", sin embargo, la situación lo ameritaba. No soy un grinch, como ya lo he dicho, pero no soporto aquellas personas extremadamente emocionales que andan viendo conexiones etéreas donde no las hay. Digo, el amor existe, creo en él, pero no en ese sentimiento self-service, listo-para-llevar, y menos viniendo de un nuevo hippie.

Han sido muchas las conversaciones con FM para tratar de explicar mi punto, igual nos hemos visto (no soy mala persona), ya que disfruto de su compañía y su inteligencia, pero, de esa rifa no compro ni un número.


Tokio

Nota de Tokio:
FM aun me escribe, llama y eventualmente salimos a conversar. No sé, pero tener tu propio personal-stalker a veces sube un poco el ego... ¿No creen?


8 Han visitado Tokio:

Sandum dijo...

Psycho!!!! Dios yo he tenido demasiado de eso en la vida!!! Y eso que no he vivido mucho... Que horror ese sujeto... Seguro tenia "La culpa es de la vaca", "¿Quien se llevo mi queso?" Eugh!! Solo conozco esos titulos por que los veo en el semaforo como arroz... Siempre he pensado que leer libros de autoyuda es lo peor.. Saludos Tokio...!

Luchi*cha dijo...

Firstable:

"¿Quién no tiene cierta fascinación por los hombres maduros, exitosos y que destilan seguridad y encanto? Yo me anoto en esa lista y me declaro culpable."

Oh Dío mío! Definitivamente entro al club.

Vaya que he disfrutado con este post, decir que me identificado me hará quedar como un panelista de Señorita Laura, pero en mí caso la situación se invierte... Hahahaha... Sorry, pero es que mi Charlotte grita: "ES EL, ES EL" así, a los tres meses haga de las mil y unas para safarme del personaje.

Cosas del "amor"... cosas de la vida"

PS: :O Ha cambiado tu foto!!!!! xD
Que profesional eh!

Saludos,

Luchi*cha

Tokio dijo...

Bueno, ese es el problema, es querer creer en el algo con tanta fuerza, aunque luego resulte ser un fiasco. Por otro lado lo de la foto me pareció conveniente, digo, para ese matiz profesional y más sofisticado.

Creo que en la versión 2.0 de este blog tengo que poner una advertencia sobre la adicción que puede generar esto... Hahaha.

Saludos y gracias,

Tokio

MR style dijo...

tokio fm !!? sounds funny ! will it be some boys yellin on it ?

Buh dijo...

Yo soy exactamente igual, huyo por la derecha cuando hay mucho acercamiento!

=P

Israel Abraham dijo...

Wowo! la intensida!!!! el amor es tan complejo?! Es tan hermoso, como destructivo... auqellas cosas que nos haces libres y nos amarran a la vez... Para ese alguien que merece nuestro amor, hay que estar, para quien amamos y ya no esta solo necesitamos olvidar...

richese dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
Juaи + dijo...

jajajajajaja

me he reido demasiado con esta entrada!

nunca me hubiese imaginado que un hombre como el que describes al principio tuviese una colección asi de títulos..

aunque sigo sin entender que hacian en la biblioteca? no te pudo haber dicho eso en su cama? o en el sofa de la sala?

jaja
Saludos :)