Me encantan los escándalos, y más cuando son entre la pseudo "clase alta" venezolana.
Hace unos días le comentaba a un amigo las ironías que tiene la vida, ya que mientras recibíamos invitaciones para el desfile de Giovanni Scutaro (ew), otros seres de este planera serían afortunados en presenciar la semana de la moda en París.
Y así como así, el dichoso desfile llegó, con bombos y platillos, como se acostumbra. Ayer jueves, mientras un mar de personas se quedaba afuera -algunos porque se les quedó la invitación y otros porque llegaron tarde- , los "afortunados" que llegamos temprano pudimos pasar y presenciar el desfile. Nadie estaba preparado para lo que vendría después.
Rafael Méndez, fotógrafo reconocido de este país, se paró a saludar a alguien. Para guardar su puesto (¿quién se lo quitaría?) el señor dejó su cámara en el asiento (tonto, ¿no?). Saludó y regresó para conseguir que su preciado objeto fotográfico ya no estaba. OMG! Ahí, entre invitados de la "alta alcurnia" caraqueña, la cámara del señor Méndez desapareció en aquel sitio donde, en teoría, no debería perderse ni un alfiler.
Enervado, el señor Méndez empezó a despotricar improperios elegantes. Las personas "pudientes" empezaron a pitar y silvar, de la manera más burda posible. Prendieron las luces, buscaron, se hizo de todo, pero la cámara no apareció. Yo, mientras tanto, sólo quería unas cotufas y unos lentes para ver todo en 3D. Pobre, y el Sr. Méndez acababa de comprale algunos "jugueticos" a su cámara en París. En resumidas cuentas, el desfile continuó, pero las "creaciones" pasaron a segundo plano, muchas personas comentaban que el Sr. Scutaro ya no estaba "diseñando" (¿alguna vez lo hizo?). Los fotógrafos, sumamente indignados por lo sucedido, decidieron que no cubrirían el evento, por lo cual todos se pusieron de espaldas, literalmente.
A mitad del desfile, y por petición de alguien que recomendó tal acción, ofrecieron disculpas públicas por el incidente. Claro, a todas estas la cámara estaría en el auto de alguien rumbo a quién sabe dónde.
Gabriel Zimmerman, conocido orfebre, había establecido una alianza con Scutaro para diseñar objetos varios para sus colecciones. El primero había puesto como condición salir junto a Giovanni al final, o algunos minutos después, o cómo fuera... pero salir.
Terminaba el desfile y, diez minutos antes, el Sr. Scutaro le dijo al Sr. Zimmerman que no saldría, probablemente con el coloquial "no te vistas porque no vas". Ouch. Y yo que pensaba que la escueta moda venezolana era aburrida.
Tokio
P.S: la cámara nunca apareció y Gabriel Méndez se marchó al final mientras, todavia, lanzaba improperios al aire.
